Ayer, lunes, pudimos ir a Cañicosa después de casi 3 meses. ¡Qué ilusión nos hizo!
Los fresnos, el gran sauce y el resto de árboles ya lucen un verde primaveral, del caño mana rica y fresca agua, los prados están verdes, las burras degustan tiernas plantas y la finca está hasta arriba de plantas y flores.
Hay mucho trabajo por delante y mucha ilusión: desbrozar, preparar la huerta y trasplantar en cuando podamos, terminar de acondicionar la casa, seguir con el matenimiento del albergue… Por cierto, ya luce un piano en la sala de actividades; soñamos con el día en que su música nos haga vibrar.
Ya falta menos para dar el gran salto…



Buenas tardes. Entrando en esta página de Tierra Habitada y saber de vuestras buenas noticias Pilar, José en Cañiscosa.
La Naturaleza en su casa la Tierra ha seguido, claro, su curso y que animales, plantas, minerales es patente que se han sentido compensados en esta parada obligada de nosotros los seres humanos.
Un abrazo de empatía y sororidad.
¡Salud, Paz, Ecología!
Teresa