Una vez recibidos los permisos municipales, coincidiendo con la llegada de la primavera, el pasado 20 de marzo hemos celebrado la inauguración de la Casa Común. Unas instalaciones que completan las de la Casa San Martín y nos permite acoger a grupos más numerosos a la vez que poder recibir a dos grupos simultáneamente. Pueden verse fotos de la casa en este enlace.
Comenzamos la celebración recordando la historia del terreno y construcción, de la mano de Inés, Leonor, Amelia y Hermelinda, las fundadoras de este lugar que Tierra Habitada ha heredado. Lo que ha sido durante muchos años una nave para talleres con niños, almacén y garaje, se ha transformado en un alojamiento cuyos criterios constructivos nos explicó José Luis, vecino, carpintero y el constructor de la reforma: materiales naturales libres de tóxicos, cuidado aislamiento térmico, apantallamiento de la instalación eléctrica… Todo pensado para ofrecer un espacio en armonía con la naturaleza y limpio de químicos y radiaciones electromagnéticas, apto para acoger a personas sensibles, así como a quienes tienen movilidad reducida.
Recordamos también cómo esta “Casa Común” bebe del espíritu de la encíclica del papa Francisco Laudato si’. Sobre el cuidado de nuestra casa común, con la lectura de algunas citas significativas.
No faltó la parte artística, empezando por el agradecimiento a Annabel, una voluntaria alemana que ha pasado hace poco por aquí, por el precioso mural del recibidor, y continuando con lecturas, poemas y canción. Tampoco faltó un momento espiritual en el que, manos entrelazadas, guardamos silencio para armonizar todos nuestros buenos deseos para este espacio.
La celebración continuó en torno a la mesa provista de alimentos ecológicos, locales y veganos (estos últimos de nuestras amigas de Prendemecha), afianzando los lazos comunitarios que se van creando entre todos los que participamos de este hermoso proyecto llamado Tierra Habitada.

