Luces de otoño en la creciente oscuridad

El pasado sábado 8 de noviembre celebramos un año más la fiesta de san Martín, este año coincidiendo con el aniversario de la inauguración de la Casa San Martín hace 38 años. ¡Cuántos farolillos elaborados y cuántos cuidadosamente guardados desde entonces! Fue especialmente bonito recibir a un joven matrimonio que vinieron a la fiesta cuando eran niños y que han querido venir con su pequeña hija a participar de nuevo.

Después del taller de farolillos, unos veinte niños y más de treinta adultos nos dimos cita en la sala para escuchar un año más la historia de san Martín –este año teatralizada en verso– y para disfrutar con un precioso relato de marionetas en torno a la luz de un farol.

No podía faltar la procesión iluminando las calles de Cañicosa y alegrándolas con nuestros cantos, hasta la ermita de San Martín, donde agradecimos a nuestro patrono el gesto de compartir su capa y le pedimos que nos ayude a compartir nosotros también. Gracias especiales a las niñas que acompañaron con sus cantos ese momento mágico.

Tampoco podía faltar la chocolatada calentita para terminar una magnífica tarde de encuentro con mucha gente bonita. Un año más, ¡gracias a todos!

Caminamos hacia la oscuridad del invierno, con las luces de nuestros faroles bien encendidas. El otoño avanza como cada año, con sus cambios de colores y sus tareas propias. Tiempo de terminar de recoger y agradecer los frutos de la tierra y de hacer conservas con la ayuda de vecinos y voluntarios.

Taller de farolillos
Luces de colores
Por las calles de Cañicosa
En la capilla de San Martín, iluminada únicamente con velas
Frutos de otoño
Del árbol a la compota
El arroyo en otoño

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.