{"id":780,"date":"2025-01-05T16:23:48","date_gmt":"2025-01-05T16:23:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/?page_id=780"},"modified":"2025-01-07T18:36:29","modified_gmt":"2025-01-07T18:36:29","slug":"historia","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/index.php\/historia\/","title":{"rendered":"Historia"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>\u00abHasta que uno se compromete, hay vacilaci\u00f3n, la posibilidad de volverse atr\u00e1s, y siempre ineficacia. Concerniente a todos los actos de iniciativa y creaci\u00f3n existe una verdad elemental, cuya ignorancia mata innumerables ideas y espl\u00e9ndidos planes: que en el momento que uno se compromete definitivamente, tambi\u00e9n la Providencia se moviliza. Acuden en nuestra ayuda todo tipo de ayuda que de otra manera nunca hubieran ocurrido.<\/em> <em>Una corriente de sucesos fluye de la decisi\u00f3n, haciendo surgir a nuestro favor todo tipo de nuevas situaciones, encuentros y ayudas materiales que nadie hubiera so\u00f1ado que llegar\u00edan.<\/em> <em>Todo lo que puedas hacer o sue\u00f1es hacer, comi\u00e9nzalo. La audacia conlleva en s\u00ed misma el genio, el poder y la magia. \u00a1Empieza ya!\u00bb<\/em><br>Johann Wolfgang von Goethe<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"294\" src=\"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Canicosa-1978-web-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-784\" srcset=\"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Canicosa-1978-web-1.jpg 600w, https:\/\/www.tierrahabitada.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Canicosa-1978-web-1-300x147.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><figcaption><em>Ca\u00f1icosa en 19<\/em>78<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En 1977 llegaron a Ca\u00f1icosa cuatro mujeres en b\u00fasqueda espiritual: Amelia, Hermelinda, In\u00e9s y Leonor, que pronto se enamoraron de este lugar. En la Navidad de 1982 surgi\u00f3 entre ellas la idea de fundar \u00abuna iniciativa con fundamento antropos\u00f3fico y en la medida de lo posible autosuficiente. Quer\u00edamos que se pudieran dar cursos, acoger a personas que quisieran descansar y vivir en contacto con la naturaleza, hacer campamentos para ni\u00f1os&#8230;\u00bb. Y as\u00ed comenzaron, organizando un primer campamento en una casa cedida por un vecino.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de su vivienda, en 1984 compraron una vieja casa con patio y una cuadra en ruinas para destinarla a su deseado proyecto. Experimentaron entonces lo que muestra Goethe: \u00aben el momento en que uno se compromete definitivamente, tambi\u00e9n la providencia se moviliza\u00bb. As\u00ed fue: aparecieron personas que prestaron dinero sin intereses y pudieron acometer las obras de reforma de lo que pronto se llamar\u00eda \u201cCasa San Mart\u00edn\u201d, inaugurada en noviembre de 1987, en honor del santo, que ya contaba con una ermita en Ca\u00f1icosa a \u00e9l dedicada.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"267\" src=\"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Casa-San-Martin-1986-web.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-783\" srcset=\"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Casa-San-Martin-1986-web.jpg 500w, https:\/\/www.tierrahabitada.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Casa-San-Martin-1986-web-300x160.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><figcaption><em>La Casa San Mart\u00edn antes de la reforma de 1987<\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>La casa ya estaba en marcha. A continuaci\u00f3n se abord\u00f3 la reconstrucci\u00f3n de la cuadra en ruinas para destinarla a sala de actividades. \u00abEmpez\u00f3 a funcionar el boca a boca y empezaron a venir personas a descansar unos d\u00edas en contacto con la naturaleza. Tambi\u00e9n se organizaron cursos de cocina y cereales, encuentros con j\u00f3venes y adolescentes, euritmia, gimnasia Bothmer, danzas y trabajo en la huerta\u00bb. El 29 de septiembre de 1990, fiesta de San Miguel Arc\u00e1ngel, se inaugur\u00f3 el esperado sal\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de entonces se multiplicaron los cursos, talleres y estancias de grupos escolares de pedagog\u00eda Waldorf, que ven\u00edan a visitar a artesanos de la zona y hacer pr\u00e1cticas de horticultura y topograf\u00eda. Se hicieron peri\u00f3dicas las celebraciones de Adviento, Navidad, Pascua, Pentecost\u00e9s, San Juan y San Mart\u00edn, as\u00ed como los campamentos estivales, con m\u00e1s de cien ni\u00f1os cada verano.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"450\" height=\"253\" src=\"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Campamento-1988-web.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-785\" srcset=\"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Campamento-1988-web.jpg 450w, https:\/\/www.tierrahabitada.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Campamento-1988-web-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><figcaption><em>Campamento 1988<\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>\u00abDe nuevo el espacio se qued\u00f3 peque\u00f1o. Hubo que pensar en una nueva ampliaci\u00f3n, comprando un prado en la calle Pozas donde se construy\u00f3 una nave y se pudo tener huerta propia, gallinero y vaquer\u00eda\u00bb. A\u00f1os despu\u00e9s, unos amigos donaron el terreno colindante donde se construir\u00eda un garaje y una nueva vivienda para hu\u00e9spedes, trabajadores, voluntarios y monitores de los campamentos.<\/p>\n\n\n\n<p>Fueron a\u00f1os de trabajo abundante: cultivo de la huerta y confecci\u00f3n de conservas, zumos y mermeladas, cuidado de las vacas y elaboraci\u00f3n de productos l\u00e1cteos, producci\u00f3n de pan e incluso de miel\u2026 m\u00e1s la acogida de grupos, cocina, limpieza, mantenimiento\u2026 Y aunque la mayor parte recay\u00f3 en nuestras cuatro protagonistas, \u00abtodo este gran trabajo se hizo posible por much\u00edsimas personas, amigos, conocidos, voluntarios y, en los \u00faltimos a\u00f1os, trabajadores asalariados\u00bb. A ellos hay que a\u00f1adir a los donantes y bienhechores.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"450\" height=\"269\" src=\"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Horno-Sep-1991-web.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-786\" srcset=\"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Horno-Sep-1991-web.jpg 450w, https:\/\/www.tierrahabitada.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Horno-Sep-1991-web-300x179.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><figcaption><em>Horneando pan 1991<\/em><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>\u00abY esta historia por ley de vida hab\u00eda de concluir, pues sus cuatro promotoras llegaron a una edad en la que las actividades sobrepasaban sus fuerzas f\u00edsicas. Lleg\u00f3 el momento doloroso de ver c\u00f3mo, cu\u00e1ndo y a qui\u00e9n dar el traspaso, con el temor de las cuatro a que esta iniciativa tomara un rumbo materialista y consumista. La iniciativa atra\u00eda a varias personas, pero nadie se decid\u00eda\u00bb. En ese tiempo de espera la Providencia actu\u00f3 una vez m\u00e1s haciendo llegar a Pili y Jos\u00e9, que llevaban tiempo so\u00f1ando con este lugar sin encontrarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abYa solo queda dar gracias infinitas al Mundo Divino y al humano, as\u00ed como a toda la Naturaleza por tantos dones recibidos en la Casa San Mart\u00edn y tant\u00edsimas personas con las que nos hemos encontrado y compartido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"351\" src=\"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Ines-Leonor-Hermelinda-y-Amelia-web.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-790\" srcset=\"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Ines-Leonor-Hermelinda-y-Amelia-web.jpg 600w, https:\/\/www.tierrahabitada.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Ines-Leonor-Hermelinda-y-Amelia-web-300x176.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/figure><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abHasta que uno se compromete, hay vacilaci\u00f3n, la posibilidad de volverse atr\u00e1s, y siempre ineficacia. Concerniente a todos los actos de iniciativa y creaci\u00f3n existe una verdad elemental, cuya ignorancia&#8230; <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/index.php\/historia\/\">[Continuar Leyendo]<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-780","page","type-page","status-publish","hentry","no-post-thumbnail"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/780","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=780"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/780\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":826,"href":"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/780\/revisions\/826"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.tierrahabitada.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=780"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}